La vida cotidiana > Calculadoras de finanzas > Calculadora autónomo vs sociedad limitada
La pregunta «¿Me sale mejor seguir como autónomo o crear una Sociedad Limitada?» es una de las decisiones financieras más importantes —y peor explicadas— a las que se enfrenta cualquier profesional en España. La respuesta no es una opinión: es un cálculo concreto que depende de tus beneficios, de cuánto dinero quieres sacar de la empresa cada año, de los costes adicionales de gestión y de la fiscalidad real de cada figura jurídica. Por debajo de cierto umbral, la SL pierde dinero por puro coste de estructura. Por encima, el autónomo paga de más en IRPF lo que la SL pagaría al 25% (o 15% en sus dos primeros años) en Impuesto de Sociedades.
Descubre con datos fiscales reales cuál de las dos figuras te deja más dinero neto al final del año Lo más importante: cuánto factura tu negocio y cuánto te cuesta operarlo. El dinero que necesitas extraer de la empresa. El resto se queda dentro como reserva. Datos clave para aplicar la fiscalidad correcta a tu caso. La SL exige contabilidad mercantil y obligaciones formales más caras que el autónomo.¿Autónomo o Sociedad Limitada?
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Ir a la herramienta¿Cuándo conviene pasar de autónomo a Sociedad Limitada en España?
La regla popular dice «a partir de 40.000 €», «a partir de 60.000 €» o «cuando ganes 100.000 €». Ninguna de esas reglas es correcta, porque la respuesta depende de tres variables que pocos consideran a la vez: cuánto facturas, cuánto necesitas extraer de la empresa para vivir y en qué comunidad autónoma resides. Esta calculadora hace el cálculo exacto con la fiscalidad española vigente en 2026, pero conviene entender la lógica detrás del resultado.
La diferencia fundamental es que el autónomo persona física tributa todo el rendimiento neto de su actividad por IRPF, un impuesto progresivo que llega hasta el 47–50% en los tramos altos. La Sociedad Limitada, en cambio, paga un Impuesto de Sociedades a tipo fijo (25% general, 23% para pymes con facturación inferior a 10 M€, o 15% para empresas de nueva creación durante sus dos primeros ejercicios con beneficios). El truco está en que, para llevarte ese dinero al bolsillo personal, vuelves a tributar: como sueldo en IRPF (igual que un asalariado) o como dividendo en el IRPF del ahorro (19–30%).
La doble imposición de los dividendos: el detalle que casi nadie calcula
El gran malentendido del debate «autónomo vs SL» es asumir que el beneficio de la sociedad acaba íntegro en tu cuenta. No es así. Si la SL gana 50.000 €, paga primero el Impuesto de Sociedades (25% = 12.500 €), quedando 37.500 €. Si decides repartirlos como dividendo, vuelves a tributar en tu IRPF del ahorro: aproximadamente un 19–21% adicional. De los 50.000 € iniciales, te llegan unos 29.500 € netos. Eso es doble imposición, y es la razón por la que la SL solo compensa cuando los beneficios son altos: el ahorro de tributar al 25% en lugar del 37–47% del IRPF supera los costes adicionales solo a partir de cierto umbral.
Cómo funciona la cuota de autónomo societario
Aquí entra la trampa que más sustos da: si eres administrador de tu SL y posees el 25% o más del capital, estás obligado a darte de alta como autónomo societario en el RETA. Y aquí no hay tramos: la base mínima de cotización está fijada en 1.000 €/mes en 2026, lo que se traduce en una cuota mínima de aproximadamente 315 €/mes, independientemente de lo que factures. Tampoco puedes acogerte a la tarifa plana de 87,80 €/mes que sí disfrutan los nuevos autónomos persona física. En total, son unos 3.780 € anuales mínimos solo en cuota de Seguridad Social.
Costes adicionales que toda calculadora seria debe contemplar
Crear y mantener una SL implica gastos que el autónomo no tiene. Los de constitución (notaría, registro mercantil, gestor) suelen rondar los 400–700 € una sola vez. Los recurrentes son los importantes: contabilidad mercantil obligatoria (no basta con la simplificada del autónomo), legalización anual de libros, depósito de cuentas anuales en el Registro Mercantil, Junta General anual. Una gestoría que lleve una SL suele cobrar entre 150 y 300 €/mes, frente a los 50–80 €/mes típicos de un autónomo. Multiplica la diferencia por 12 y verás que solo en gestoría la SL puede costar 1.200–2.500 € adicionales al año.
Ventajas no fiscales de la Sociedad Limitada
El cálculo numérico no lo es todo. La SL aporta varias ventajas cualitativas que pueden inclinar la balanza incluso cuando los números son ajustados. La responsabilidad limitada es la más importante: como autónomo, respondes con todo tu patrimonio presente y futuro de las deudas del negocio, mientras que en una SL solo respondes con el capital aportado a la sociedad. Esto es relevante para actividades con riesgo elevado: importación, e-commerce con stock, sectores regulados, contratos de gran volumen.
A esto se suman ventajas operativas: mejor imagen corporativa ante grandes clientes (muchas empresas no contratan a autónomos), facilidad para entrar socios o inversores, continuidad del negocio ante fallecimiento o baja del titular, posibilidad de reinvertir beneficios dentro de la sociedad sin pagar IRPF, y mayor flexibilidad para planificación fiscal y patrimonial a largo plazo.
El umbral aproximado donde la SL empieza a compensar
Aunque cada caso es distinto, hay patrones reconocibles. Para un profesional sin equipo, con gastos modestos y que necesita extraer prácticamente todo el beneficio para vivir, la SL rara vez compensa por debajo de 60.000–80.000 € de beneficio neto. Si extraes vía dividendos lo que sobra del sueldo, el umbral sube a 80.000–100.000 €. En cambio, si puedes dejar parte del beneficio dentro de la sociedad (porque tienes otras fuentes de ingreso, o porque el dinero será reinvertido), la SL puede ser ventajosa antes, incluso desde 40.000–50.000 € de beneficio.
El factor clave: ¿necesitas todo el dinero o puedes acumular dentro de la SL?
Si toda tu actividad la gastas en vivir, la doble imposición de los dividendos te perjudica. Si puedes dejar dinero dentro de la SL para reinvertir, contratar empleados o crecer, el ahorro fiscal se multiplica: ese capital tributa solo al 25% (o 15% si eres nueva creación) y queda disponible para el negocio. Por eso la SL es especialmente atractiva para emprendedores en fase de crecimiento, no para freelancers que cobran y gastan al mismo ritmo.
Errores frecuentes al comparar autónomo y SL
Comparar solo el «tipo impositivo» sin mirar el resto. El 25% del Impuesto de Sociedades parece menor que el 37% del IRPF de un autónomo medio-alto, pero olvidar la cuota societaria, la doble imposición de dividendos y los costes de gestoría lleva a conclusiones equivocadas.
No considerar la fase del negocio. El primer año de una SL puede ser muy bueno fiscalmente (15% en IS), pero ese tipo se mantiene solo durante 2 ejercicios con beneficio. Después subirá al 23–25%. Si planificas a 5 años vista, el cálculo cambia.
Ignorar la comunidad autónoma. En Madrid, los tipos autonómicos son significativamente más bajos que en Cataluña o Comunidad Valenciana. Un mismo perfil puede salir mejor como autónomo en Madrid y mejor como SL en Cataluña.
No contar el coste fiscal del cambio. Pasar de autónomo a SL implica liquidar IVA, dar de alta la sociedad, transferir activos, modificar contratos con clientes… No es gratis ni inmediato.
Preguntas frecuentes (FAQs)
¿A partir de qué facturación me conviene crear una SL? No es la facturación lo que determina, sino el beneficio y la cantidad que necesitas extraer. Como referencia general, por debajo de 50.000 € de beneficio anual la SL casi nunca compensa. Entre 50.000 y 80.000 €, depende del caso. Por encima de 80.000–100.000 €, suele ser ventajosa, especialmente si puedes reinvertir parte del beneficio.
¿Puedo combinar autónomo y SL al mismo tiempo? Sí, son figuras compatibles. Algunos profesionales mantienen actividad como autónomos para servicios personales y crean una SL para proyectos de mayor envergadura, equipos o productos. La planificación fiscal se complica, así que es recomendable contar con asesor.
¿Qué pasa con la tarifa plana si paso de autónomo a SL? La tarifa plana de 87,80 €/mes que tenías como autónomo persona física se pierde al hacerte autónomo societario. Como administrador de SL, cotizas obligatoriamente con base mínima de 1.000 €/mes (≈ 315 €/mes de cuota), sin posibilidad de reducción.
¿La SL me protege siempre el patrimonio personal? La responsabilidad limitada protege en general, pero no en todos los casos. Hay supuestos en los que se «levanta el velo societario» y respondes con tu patrimonio personal: deudas con la Seguridad Social y Hacienda como administrador, fraudes, vaciamiento patrimonial, avales personales firmados con bancos, infracapitalización manifiesta. Una SL bien gestionada protege; mal gestionada, no.
¿Cuánto cuesta crear una SL en 2026? Desde la Ley Crea y Crece (2022), el capital social mínimo es de 1 € (frente a los 3.000 € anteriores), aunque con obligación de reserva legal hasta llegar a 3.000 €. Los costes de constitución (notaría, registro, gestoría) rondan los 300–700 € según gestor y complejidad. La constitución telemática mediante el sistema CIRCE puede reducirlo a 150–300 €.
¿Puedo pagarme un sueldo bajo y sacar todo por dividendos? La ley exige que el administrador societario tenga una retribución de mercado por sus funciones. Pagarse un sueldo artificialmente bajo para tributar todo vía dividendos al 19–21% en lugar de IRPF general es una estrategia que Hacienda revisa con lupa, especialmente si el administrador es socio mayoritario. Las inspecciones por «operaciones vinculadas» son frecuentes.
¿Qué pasa si mi SL pierde dinero? Si la SL no tiene beneficios, no paga Impuesto de Sociedades, pero sigue debiendo presentar el modelo 200, mantener su contabilidad y pagar la cuota de autónomo societario. Las bases imponibles negativas se compensan con beneficios futuros, lo que puede ser interesante en negocios con grandes inversiones iniciales.
¿Esta calculadora es vinculante? No, es estrictamente orientativa. Aplica una fiscalidad estándar y simplificada. No considera situaciones específicas (recargo de equivalencia, módulos, deducciones por hijos, planes de pensiones, vivienda habitual, IRPF foral exacto del País Vasco y Navarra, etc.). Antes de cualquier decisión, consulta con un asesor fiscal que analice tu caso concreto.
